12 sept 2012

FERNANDO GOROSTIDI IRIBARREN

Nació en Elizondo en 1958. Gorostidi es pintor autodidacta, si exceptuamos las clases que recibió con los pintores Valeriano Lezeta y Camino Eseberri en los años 1990 y 1992.

En 1990 viajó a Niza, Turín, Venecia, Milán y Marsella y en 1992 conoció Túnez (Hammammet, Djerba, Cartago, Sousse, Sidi-Bu-Said).

Entre 1983 a 1988 expuso colectivamente, y, en 1988 se presentó individualmente en Elizondo. Posteriormente ha expuesto en Baztán, Pamplona, Urrugne, Bera, Zaragoza y Huesca.

Ha obteniendo varios premios: en 1990 Accesit en II Certamen de Pintura Valle de Baztán, en 1993 el tercer premio en el Certamen Udaberri-93 y en 1995 el segundo premio en el Certamen Udaberri-95 , entre otros.

KEPA ARIZMENDI

Kepa Arizmendi nació en Elizondo en 1957 y falleció en Baiona el 8 de junio de 2009.

En 1972 inició su actividad pictórica de manera autodidacta y, en 1980, expuso su obra junto el Colectivo de Pintores de Baztán del que formó parte. Exhibió sus obras en varias localidades navarras, como Elizondo, Bera de Bidasoa, Lesaka o Pamplona. Y en 1990 expuso en la casa de cultura Okendo de San Sebastián junto con los miembros del colectivo baztanés Jose Mari Apezetxea, Ana Marín, Tomás Sobrino y Xabier Soubelet.

En 2008 creó junto con el pintor Rikardo Paskual el grupo de artistas “Ur Taldea” con el objetivo de dar a conocer la obra de artistas contemporáneos vascos. Esta asociación celebró en verano de 2009 en Senpere su primera exposición colectiva.

La pintura de Kepa Arizmendi camina del cubismo a la abstracción formal, con colores fríos y ásperos que poco tienen que ver con la campiña baztanesa. Comenzó sumergiéndose en la pintura del paisaje Baztanés pero alejándose de la visión sentimental del paisaje para llegar a una reconstrucción más personal de la naturaleza. Superó la representación naturalista corriente del mundo, deconstruyó el paisaje y lo reconstruyó centrándose en las imágenes elementales.

La obra de Kepa Arizmendi ha estado ligada a la naturaleza hasta el último momento y siempre ha tenido un toque contemporáneo. Como ejemplo de ello tenemos las obras realizadas entre 2008 y 2009, una investigación sobre la cascada de Itsasu donde se puede apreciar el proceso de construcción-deconstrucción.

Arizmendi estuvo viviendo en Paris una temporada donde tuvo la oportunidad de conocer la obra de Cézanne que más tarde tanto admiró por ser él el que marcó la historia contemporánea del arte. Además a través de Oteiza conoció las teorias de Malevich. Tanto de Cezanne como de Malevich podemos apreciar sus influencias en las obras de Arizmendi.




XABIER SOUBELET

Nació en Ziburu (Lapurdi) el 20 de mayo de 1953. La muerte de su madre Maite Laskibar en 1958 y sus dos hermanas Maite y Miren marcaron inevitablemente la vida de Xabier y nutrieron fuertemente su sensibilidad. Su vida transcurrió entre San juan de Luz y Arraioz en Baztan,Navarra.


Después de estar volcado en su juventud en la poesía y la creación de canciones, en 1975 descubrió la pintura a través del pintor baztanés José Mari Apezetxea. Es aquí donde nació su nueva y definitiva faceta creativa.

Así pues, afincado en Baztán, se dedica a la pintura desde 1975. Poco despues de empezar a pintar se integró en el colectivo de pintores de Baztan con Apezetxea, Ana Marin, José Rezola, kepa Arizmendi, Tomas Sobrino y los vizcaínos Marcelino Bañales e Ismael Fidalgo, muy enlazados con el Baztan.

Es pintor autodidacta y compagina esta actividad con su mundo creativo, la poesía y la canción. Además de desarrollar su actividad con el colectivo "Pintores de Baztán", ha expuesto individualmente en Elizondo en 1989 y 1993, y en México en 1989. Es miembro del colectivo Euskal Artistak e imparte clases de creación artística en el Liceo St. Thomas de San Juan de Luz.

Los primeros pasos de Xabier Soubelet transcurrieron por el impresionismo para llegar rápidamente a una pintura influenciada por Cezanne. Mas tarde, y hasta ahora, el expresionismo Alemán marcó profundamente su estilo. Desde 2009 Xabier camina hacia la abstracción utilizando para ello el color vivo y alegre. Hoy en día le podríamos definir como un pintor expresionista abstracto vasco.

En 1993 fue galardonado con el premio Adour Bidasoa y Premio Ciudad de San Juan de Luz. Recientemente ha realizado exposiciones en el Centro de Cultura Amaia (Irún), en la Galería de la Infanta, San Juan de Luz, y en Quebec (Canadá).

Su obra cuenta hoy con mas de 1850 cuadros, todos ellos repertoriados y numerados.

EL PAISAJE INTERIOR DE XABIER SOUBELET


Xabier Soubelet es un pintor baztanés y también algo más que un pintor del Bidasoa. El Baztán tiene una luz líquida que parece aquietar los cosas, una gama cromática espléndida que invita a complacerse en un paisaje que se renueva de continuo, pero también tiene otras luces más teatrales, más íntimas, que le dan otros matices más tenebrosos, que aquieta los cosas, y un viento sur que hace que las cosas se vean mejor o se vean de esa manera soñadora de quien camina sin pisar el suelo; eso depende de quién las mire y de cómo se miren.

Ahí es donde aparece un pintor cada vez menos convencional, más dispuesto a transitar o a tentar caminos nuevos. Pintar es también inventarse la realidad y que veamos lo que quiere mostrarnos el pintor. Así es como nos asomamos a su mundo particular, íntimo. Su país es nuestro país y su paisaje del alma el nuestro, o poco menos, porque todos los paisajes de verdad propios son paisajes interiores. Una pintura que tiene sus lados sombríos y a la vez sus lados muy luminosos, una pintura delicada, cuando el día es quieto y la niebla baja sobre sus cuadros; y es un pintor trágico, el de las horas sombrías, de los juegos bruscos de la luz y la sombra. Una climatología indecisa. Pintar una climatología, ahí es nada, que la luz y la lluvia parezca que posan para nosotros.

Xabier Soubelet pinta una detrás de otra casas que tienen vida propia, que tienen un preciso sentido de arraigo en el mundo, y pinta sobre todo una casa interior que no tiene, escribía él mismo hace tiempo, ventanas, tejados, puertas, pero tiene vías de escape, caminos que se bifurcan, bosques, rincones donde refugiarse, espesuras en las que esconderse. Una casa íntima con el mar en su interior más que con el mar al fondo.

Xabier Soubelet, y esa es para mi el mayor atractivo de su obra, invita a visitar el país que pinta, melancólicamente embriagador, es decir, que comunica su emoción y su sentimiento, que es contagioso y que tiene esa virtud de mostrar el mundo como no solemos verlo, como no tenemos capacidad de verlo, con otros colores o con el matiz exacto que nos pasa inadvertido. "Era eso y no lo habíamos visto".

Y de pronto en su pintura aparecen barcos, aparecen las manchas y aparece, claro, una forma nueva, distinta, de mirar. No hay estilos nuevos, hay vidas distintas, cambios interiores. El pintor no sale de su mundo, pero este parece otro, las manchas son más rotundas, los colores más intensos, los contrastes más vivos, la intención más esencial, hay más vida personal en el tablero.

En esa pintura, hay un pintor que canta, y un poeta que pinta, un melancólico que sueña y un humorista de mirada festiva que deja un verso inacabado para la próxima estación, alguien que ensaya caminos nuevos y merodea por los ya transitados porque sabe que todavía es posible la sorpresa en el paisaje de todos los días, alguien que no se duerme, que juega y busca siempre puertas de salida. Para mi es de esas tensiones de donde surge la fuerza y la intensidad de su pintura. Una fiesta.


Miguel Sánchez Ostiz- Premio Príncipe de Viana

Más información:

http://www.soubeletxabier.com/



TOMÁS SOBRINO HABANS

Tomás Sobrino nació en Elizondo en 1953. Estudió bachiller en el colegio de los P.P.capuchinos de Lecaroz y delineación y dibujo artístico en San Sebastián.


Delineante de profesión y autodidacta en la pintura, tuvo la gran suerte de conocer, en los años 70, a su primer profesor Angel Rivas, quien supo hacerle sentir el gusanillo del Arte y a quien se debe, en gran medida, que hoy siga pintando.



Él fue quien le puso en contacto con otro pintor de Elizondo, Kepa Arizmendi, con quien más tarde empezó a reunirse para pintar en un cuarto del desván de la casa de éste. Así, juntos fueron descubriendo, poco a poco, los secretos de la pintura.

Unos años después contactó con el grupo de "Pintores de Baztán" y con ellos, y sobre todo con José Mari Apezetxea, comparte tertulias y salidas al campo para pintar y desarrollar su actividad pictórica.

Ha participado en numerosas exposiciones colectivas dentro y fuera de Navarra (en Elizondo, Pamplona, San Sebastián, Irún, Portugalete...), sobre todo con el grupo de "Pintores de Baztán", y ha expuesto de forma individual en Elizondo y Gernika.


También pertenece al grupo de "Pintores de Bidasoa" y dirige, desde el año 1995, un taller de pintura en la Casa de Cultura de Elizondo. 

Más información:


http://www.tsobrino.pangea.org




ANA MARI URMENETA

Nació en Elizondo en 1944. Comenzó a pintar muy joven y más tarde amplió sus estudios en Burdeos y Madrid. A lo largo de su vida, ha desarrollando un estilo propio con sentido y técnicas diferentes. Dicho estilo, es producto de la observación y el trabajo, por lo que se le puede considerar una pintora independiente y autodidacta.


Su pintura es figurativa, aunque siente interés por todo movimiento artístico. Ana Maria Urmeneta se sitúa en un paso previo al abstraccionismo, sin embargo, es deudora del impresionismo y más aún del postimpresionismo cézanniano, muy fielmente unido a la Naturaleza. <<He querido reflejar en mis paisajes los cambios de luz y color que impone el curso del tiempo en la naturaleza>>, expresó ella misma.

Donde mejor se manifiestan tales cambios es en los pueblos y más aún en los montes y árboles baztaneses, cuya orquestación de verdes plasma su pincel con anotaciones puntillistas o ligeros empastes que forman planos continuos, para tratar de traspasar al cuadro la jugosidad de una naturaleza serena, vista con ojos inocentes y sentimiento espiritual.

En su pintura hay una relación estrecha entre formas y colores, si bien para ella estos últimos ganan en importancia por ser los conductores de la luz y el cambio estacional. Selecciona cuidadosamente los verdes azulados de las montañas, los verdes uniformes de los prados que acompañan el curso del río Bidasoa y los intensos y variados verdes de los bosques. A los verdes añade ocres de distinta temperatura, aplicándolos con valentía. Azul, blanco y carmín, se puede decir, son los colores exclusivos de su paleta.

Ana Maria Urmeneta expone colectivamente en Vera de Bidasoa, Elizondo y Bayona desde 1969. En 1978 expuso individualmente en Pamplona y Sangüesa, y ha continuado exponiendo en años sucesivos en Burlada, La Rioja, Irún y Ezpeleta. En 1988 recibió el Primer Premio de Pintura Valle de Baztán.






MARCELINO BAÑALES TEJADA

Marcelino Bañales nació el 20 de marzo de 1942 en el barrio de Kardeo (Abanto-Zierbena) aunque creció en el barrio de La Cuesta. Él es uno de los artistas plásticos más reconocidos dentro y fuera de sus fronteras especialmente por sus murales en los que reflejó su particular visión de su entorno, especialmente su querida zona minera.

Comenzó sus estudios de dibujo y pintura en diversos centros libres en 1956. Después del bachiller, durante 1960 realizó pintura y dibujo al natural y en el año 1964 pintó en diversos lugares de la Península: Madrid, Pontevedra, Cádiz, Lisboa... con el pintor Natxo Urrutia.

Un año después viajó a Brest (Francia), donde frecuentó los grupos culturales y artísticos de esta ciudad. Después trabajó con el grupo S.A.S. compuesto, entre otros, por Will Faber, Nadia Berva, Molinero Cardenal y Ulises Blanco reproduciendo a los clásicos en 1968.

Según destacan los analistas de su obra, su ingreso en 1974 en la Babcock & Wilcox le supuso encontrar el ambiente más idóneo para desarrollar su iniciativa artística. Ahí fue donde supo rodearse de un grupo humano con el que compartir sus experiencias y donde aportó un dinamismo tan formidable como su personalidad. Ese mismo año tomó parte en la colectiva "Pro libertad de expresión", con Ibarrola, Iñaki Bilbao y Dionisio Blanco, entre otros, en Barakaldo.

Además pintó en el valle del Baztan (Navarra) con un grupo de artistas (Apezetxea, Erentxun, Ana Marín, Rezola, Fidalgo, Etxarte y Arizmendi) quienes trabajaban en equipo el paisaje baztanés.

El zierbanato Marcelino Bañales no dudó en implicarse a través de sus murales en la sociedad que le tocó vivir. Pintor de amplios murales instalados en varios municipios del entorno, destaca su implicación con la sociedad que le toco vivir, como el mural que realizó en la playa de La Arena, en la ermita de San Ignacio. También realizó tres grandes murales para el Ayuntamiento de Abanto-Zierbena en 1977, representando escenas de trabajo en homenaje a los hombres de su pueblo en la mina, el mar y el campo. Además realizó un mural para la Ikastola Etorkizuna de Gallarta, un mural para el frontón-polideportivo de Gallarta donde representó una escena de juego de pelota a mano y otro para el Instituto de Enseñanza Media de Abanto-Zierbena, representando un paisaje fabril. En 1979 participó en la IV Bienal de Pintura Bilbao e ilustró el libro El canto del Urogallo del poeta Juan Prieto.

Escudriñando en la pintura de Marcelino Bañales nos encontramos con tres temas dominantes: Las Minas, el Baztán y su Zierbena natal. Según Xabier Sáenz de Gorbea "Su lenguaje es sencillo y directo, como los fines en los que se asienta. Parte de la tradición paisajista vasca y se enriquece también con las lecciones aportadas por el largo camino de los ismos. Bañales saca conclusiones del pasado a fin de enriquecer la impronta de su personalidad. Le interesa recoger los momentos cambiantes que la luz otorga al entorno cercano. Para ello selecciona unos paisajes en los que están muy presentes las huellas de su humanización y explotación. Tras introducir algunas expresivas malformaciones se preocupa al final de proceso por dar calidades texturales a la superficie. Trabaja el barniz como una pasta que deja sus señales sobre el soporte, cuyo embadurnamiento no sólo oculta levemente sino que como espejo brilla y refleja el entorno, aportando una concienzuda confusión visual como aquello que revela la representación".

Pintor, escultor y poeta, bohemio y soñador, Marcelino Bañales supo crear una importante corriente cultural en torno a su persona y a su obra, expandiendo sus conocimientos entre los mas pequeños desde su taller de expresión plástica Marrazkia (Gallarta, 1981) y "abriendo campo a todos los que nos reunimos a su alrededor", según recordó el pintor y amigo, Ángel Aja. Para dicho taller preparó un elaborado programa sobre la importancia de esta actividad en la formación total del niño.

Falleció en Cruces, Barakaldo, el día 25 de diciembre de 1990.

CERTÁMENES

Concurrió en 1966 al Certamen Nacional de Pintura en Madrid y en 1967 al Certamen Nacional de Pintura Salón del Estío celebrado en Barakaldo. En 1969 estuvo presente en el Certamen Nacional de Pintura de Valladolid y de nuevo en el Certamen Nacional de Pintura Salón del Estío de Barakaldo. Además estuvo presente en el "1 ° Certamen de Pintura Vasca", en la Galería Besaya de Santander. En 1974 fue finalista en el Certamen Nacional de Pintura Arte-Sport y ese mismo año estuvo presente también en el Certamen Nacional en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

EXPOSICIONES

En 1970 Realizó su primera exposición individual en la Galería C.A.M. de Vitoria-Gasteiz. Le siguen la realizada en la Galería Besaya de Santander en 1971, en la Galería Rembrandt de Bilbao en 1972, la muestra "E1 pequeño formato" en la misma galería y "Pintores vascos" en la Galería Windsor de Bilbao.

En 1974 realizó una exposición individual en la Galería Windsor de Bilbao. Después expuso en esa misma galeria en 1975 en la colectiva "Gran Muestra de Pintura Vasca", y un año más tarde individualmente bajo el título "Homenaje a un pueblo minero. Gallarta".

En 1976 participó en la muestra "Paisajes de Baztan", junto con los artistas baztaneses en el Ayuntamiento de Elizondo (Navarra). Además ese mismo año participó en "Pintores de las minas" en la Kultur-Etxea de Portugalete.

En 1978 expuso junto con Ismael Fidalgo en la Galería Windsor de Bilbao, "Dos pintores de las minas". Además estuvo presente en la exposición colectiva "La naturaleza en la pintura vasca" con Arteta, Vázquez Díaz, García, Barrena, Pelayo, Olaortua, Largacha, Fidalgo y Pérez Diez entre otros, en la Galería Kandinsky de Madrid.

Es en 1980 realizó una exposición antológica (1970-1980) De las minas a Baztan en la Galería Okendo de Mondragón.

Más tarde expuso individualmente en la Casa de Cultura de Sestao y en la Galería Windsor de Bilbao. Con motivo de la inauguración de la Casa de Cultura de Ortuella expuso en colectividad con Sánchez García, Momoitio, Etxarte, Fidalgo y Ciordia; y también en la muestra "Pintura vasca actual" en el Aula de Cultura de Getxo. Expuso además en la Sala de Cultura de San Salvador del Valle.

En 1983 su obra se representó en una exposición colectiva de pintura vasca en Elizondo (Navarra) y en otra exposición con los "Artistas del Baztan" (Ciga Echandi, Etxenike, Montes Apezetxea, Rezóla, Ana Marín, Arizmendi y Fidalgo) en los pabellones de la Ciudadela de Pamplona.

En 1984 participó junto con Fidalgo, Zalbidea e Iñaki Bilbao en la exposición "Pintores de la Margen Izquierda", en la Galería Zazpi de Barakaldo y mostró individualmente ”Las minas y el Baztan” en la Galería Arteta de Bilbao.

Hoy en día su obra esta representada en:

    - Museo Nacional de arte contemporáneo. Madrid.
    - Museo de arte moderno. Managua.
    - Museo de pintura vasca. México.
    - Pinacoteca de la B.B.K. Bilbao.
    - Ayuntamiento de Abanto y Zierbena. Bizkaia.
    - Ayuntamiento de Santurtzi. Bizkaia.
    - Ayuntamiento de Muskiz. Bizkaia.
    - Empresa Otaduy Trapagaran.
    - Polideportivo de Abanto y Zierbena.
    - Ermita de la playa de La Arena. Zierbena.
    - Ikastola Etorkizuna de Abanto y Zierbena, y en numerosas colecciones particulares y   Pinacotecas de Europa y América.



JESUS MONTES IRIBARREN

Jesús Montes Iribarren nació en Irún el 27 de junio de 1940. Es hijo del prestigioso pintor Gaspar Montes Iturrioz, quien le enseñó los secretos del arte. Con un dominio del oficio bien aprendido de su padre, decidió ampliar sus estudios en Madrid y París.


A pesar de ser hijo de Gaspar Montes Iturrioz, Jesus Montes dirigó su mirada hacia un horizonte artístico diferente. Este pintor optó por las raíces de su madre y orientó su pintura hacia Navarra, primero a Urroz de santesteban y después al Valle de Baztán, donde se instaló en el barrio Zurraurre de Ciga antes de 1970, aunque no por ello dejaron de atraerle las tierras de Ibiza y Jaén.

En 1959 consiguió el Primer Premio en el Certamen de Navidad celebrado en San Sebastián y en 1962 el Segundo Premio del Certamen Nacional de Pintura . También pasó una época de su vida estudiando en Bruselas. Sus exposiciones han sido numerosas y las más destacables son las realizadas en Oslo , Irún, San Sebastián, Bilbao, Madrid, Barcelona, Zaragoza, Iruña, Hondarribia, Marbella... Además, expuso en París en 1957.

Muchos son los que han escrito sobre su pintura:

Philippe Crocq (París, 1966):
"La pintura de Montes tiene vida porque al adquirir una técnica no ha caído en una inmovilidad decadente. Hay una explicación en todo esto, explicación contenida en su sensibilidad. Montes pinta con el corazón, es un ser esencialmente sensible, con todo lo que esto encierra de excesos y de razón. (...) Conmovido por las flores, los frutos, los animales, los objetos, así como por el espectáculo de otras bellezas naturales, su sensibilidad es abstraída sobre todo por el retrato, rasgo que le acerca a los expresionistas".

Megara (Bilbo, 1967):
"Tiene el mérito de haber sabido asimilar de tal suerte la noble y antigua manera de la pintura mixta -temple y óleo-, que, lejos de convertirla en una cansina y monótona repetición de fórmulas aprendidas, la ha convertido en una forma personalísima, materializada de expresión, de un sentimiento artístico, como es suyo el dibujo sutil y delicado, transido de un intimismo poético que juega muy bien con la luminosidad de unos fondos que respiran a través de las veladuras levísimas -uno evoca el "Cardenal desconocido", de Rafael, en el Prado-que colorean y entonan los cuadros".

Arramele (Donostia, 1969):
Sus cuadros están fuertemente saturados de un expresionismo poético que posee no poco del paisaje interior del propio artista, sin duda. El natural ha servido para catalizar la emoción del pintor, en esas visiones, si no muy reales, enteramente subjetivas, lindantes muchas de ellas, en lo onírico y fantasmal”.



Catón (Donostia, 1970):
"Jesús Montes sigue fiel a su universo de barro, a su mundo de cántaros y pucheros, cuya forma inerte rescatada de la etnografía, parece cobrar vida al toque mágico de sus pinceles y amplía hoy esa temática sencilla, en ocasiones deliciosamente franciscana-y hasta técnicamente "trecentista"- para colgar en sus realistas paredes los artesanos cestillos, formas -multiformas- nuevas en el panorama estético del pintor bidasotarra. Hay algo de mural en la expresión colorista de ciertas composiciones interiores, en las que juegan las formas cuadradas y prismáticas, los ecos y vanos de pueblerinas alacenas, que son como ventanas abiertas a intimidades misteriosas".

José Berruezo (Donostia, 1973):
"Jesús Montes en esta su exposición acredita con el empleo de la gama de azules y verdes, con los leves toques de carmín, una evolución cromática en la que sin renunciar a los sienas, las tierras y los rojos han ido ganando fuerza expresiva. Y expresiva -aún diría que expresionista- es una buena parte de su pintura actual: Díganlo esas alacenas, esos armarios, esos muebles rústicos, que ganan trascendencia decorativa en su recreación pictórica: El armario de Marbella, La panera riojana, El armario andaluz, por citar sólo algunos temas ya constantes en el repertorio del artista".

L. Muñoz Viñaras (Bilbo, 1973):
"Jesús Montes ha escogido la ardua tarea de demostrar la frescura inmarcesible de las viejas palabras bien dichas; de poner al día, con fluida sintaxis expresiva, la noble antigüedad de unos textos inmortales. El color, susceptible como con ninguna otra técnica de manifestarse en plenitud tonal y de proyectar el prisma plural de poética y misteriosa sugestión de matizaciones que sólo se consiguen con las veladuras. (...). En este camino está Jesús Montes. Un camino que, partiendo del mismísimo Tiziano, pasa, ya sé, por Pancho Cossío. Pero que no termina en el genial montañés y que el artista que lo transite no tiene que detenerse en él necesariamente. Cada quien se ha de fijar su meta y el ritmo de su andadura. Yo creo que Jesús Montes sabe muy bien por dónde se anda y a dónde va. Al tiempo".

J. M. Alvarez Emparanza (La pintura vasca contemporánea, 1978, Donostia):
"Emplea una técnica muy lograda, jugando con la superficie lisa del "tablex", apoyándose en una serie de combinaciones que pueden recordar a procedimientos de verdadera "alquimia", hasta dibujan desdibujando. No plasma la raledad que contempla, sino que interpreta el tema elegido, rehuyendo los convencionalismos".

Su pintura tiende a ser decorativa y aflora en ella el gusto compositivo de Benjamín Palencia, a base de objetos tomados de la Naturaleza o de la vida tradicional. Su colorido fuerte y valiente es el de las horas del día que más se identifican con el temperamento del pintor: el amanecer, el atardecer o la mañana intensamente soleada, que recogen sus paisajes andaluces. Tosa su pintura está sometida al sentimiento de color, que evoluciona de las tintas azules a las tierras pardas y de éstas a los tonos dorados con verdes cardenillo, salpicados de pronto por rojos vivos, para más recientemente abrirse a los lilas, violetas y amarillos.

Hoy en día sus obras están expuestas en museos como el de San Telmo de Donostia, y el de Arte Moderno de Bilbao.